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Cocinas alargadas: cómo aprovechar una cocina estrecha y larga

La cocina alargada es una de las plantas más frecuentes en viviendas entre medianeras. Su problema no es la superficie, sino que se percibe como un pasillo por el que solo se pasa.

Uno o dos frentes

Con menos de 2,2 m de ancho, lo razonable es un solo frente de muebles y dejar la pared opuesta libre. A partir de ahí ya caben dos frentes enfrentados dejando un paso central de al menos 1 m.

En la versión de dos frentes conviene separar funciones: agua y basura en un lado, fuego y horno en el otro. Los giros son entonces de 180 grados sobre el mismo punto, en lugar de recorridos de punta a punta.

Cómo romper el efecto pasillo

La clave está en dar un destino al fondo de la cocina. Una barra de desayuno, un banco o simplemente una ventana bien despejada convierten el recorrido en un trayecto hacia algo, y el espacio deja de leerse como un corredor.

  • Concentra los muebles altos en una sola pared.
  • Coloca el suelo en el sentido largo y en formato grande.
  • Resuelve el testero del fondo con algo que no sea almacenaje.
  • Usa iluminación lineal siguiendo el eje largo, no perpendicular a él.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el ancho mínimo para una cocina con dos frentes?

Orientativamente, unos 2,4 m: 60 cm de muebles a cada lado más un paso central de 1,2 m. Se puede bajar hasta los 2,1 m con un paso de 90 cm, pero entonces resulta incómodo que dos personas coincidan o abrir el horno y el lavavajillas a la vez.

¿Dónde conviene poner el frigorífico en una cocina alargada?

Lo habitual es situarlo en uno de los extremos, preferiblemente el más cercano a la entrada. Así quien solo va a coger algo de la nevera no tiene que recorrer toda la cocina ni cruzar la zona de trabajo.